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RESEÑA DE LA CONFERENCIA DE AGUSTÍN GORENA DEL DÍA 30 DE NOVIEMBRE DE 2013

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Agustín Gorena es navarro y tiene 78 años; es sacerdote salesiano, profesor, conferenciante y, en la actualidad, cuida a 12 sacerdotes salesianos ya mayorcitos (enfermos, demenciados, etc.) en Barcelona. Agustín es uno de esos cristianos adultos, descarnalizados, ya lejos espiritualmente del mundo y sus oropeles; es un cristiano espiritualizado por toda una vida de práctica eficaz y concreta del amor a Dios y a los hombres. Es la de Agustín una vida cumplida, pues ha llegado a la perfección de la caridad; pero el Señor todavía le quiere aquí en la Tierra, amando a sus hermanos como Cristo amó y ama a los suyos: a todos los hombres.

La conferencia comenzó con unas palabras de presentación de nuestro Párroco, el P. Gonzalo, y otras de Aída López, la joven de nuestro pueblo que fue alumna de Agustín en Barcelona hace muchos años y a quien le une una tierna y sincera amistad de hija espiritual.

De lo que Agustín dijo en su conferencia, es de resaltar lo siguiente:

* Los hombres hemos sido creados a la medida de Jesucristo – el hombre perfecto -, y Dios nos ha dado la capacidad de ser como Jesucristo.

* Mi historia comienza no cuando nazco a la luz del mundo sino mucho antes: en la mente de Dios, que me pensó desde toda la eternidad. Mi historia comienza cuando Dios comienza; mis primeros pasos los he dado con Dios, en su mente eterna.

* Dios habla al oído a cada uno de nosotros, sus hijos; le sigue a lo largo de toda su vida. La Palabra de Dios nos guía siempre, para que no nos perdamos por la vida. La Palabra de Dios es mucho más que su palabra escrita; es la palabra personal que tenemos de Dios. La Palabra de Dios nos construye día a día. No hay otra respuesta a la Palabra de Dios que la vida.

* Seguimos entendiendo mal la Palabra de Dios (las Sagradas Escrituras), la interpretamos demasiado literalmente. Cuando no se habla el lenguaje de Dios no se puede entender a Dios; sólo se entiende la Palabra cuando se conoce el lenguaje de Dios, que sólo se llega a conocer practicándolo.

* En el seno de la Santísima Trinidad Dios Padre, que se conoce a sí mismo de manera total y perfecta, genera desde toda la eternidad una idea de lo que piensa sobre sí mismo; esa idea es el Verbo, Dios Hijo. Al verse reflejado perfectísimamente en el Hijo, en su Verbo, el Padre ama con suma delectación y complacencia a esa imagen perfectísima suya engendrada por Él mismo que es su Hijo. A su vez Dios Hijo también ama y se deleita en la contemplación de quien le ha engendrado, Dios Padre. Y, de ese amor mutuo, de ese fuego inextinguible de amor perfecto, surge como una llamarada una nueva Persona divina: el Espíritu Santo, que es el abrazo amoroso eterno existente entre el Padre y el Hijo.

* Cuando la Palabra sale de Dios queda limitada en su comprensión por nuestro entendimiento, pero el Espíritu Santo mantiene la Palabra en nosotros para que no sea limitada. El hombre que recibe al Espíritu Santo se hace capaz de aceptar la Palabra y se enamora de Dios de igual manera que el Hijo ama al Padre en el seno de la Santísima Trinidad.

* Antes de crearnos Dios sólo conocía su propia vida, que es una familia (Padre, Hijo y Espíritu Santo). Por eso nos ha creado como una familia, a su imagen. Si Dios fuera un ser solitario habría seguido siendo solitario; esto quiere decir que sólo en la familia se encuentra la vida.

* Dios se hizo pobre en Jesucristo para enriquecernos con su pobreza. Jesús nació y vivió pobre no por pedagogía, no para tratar de mostrarnos que lo perfecto es ser pobre, sino para serlo Él mismo: el hombre, para ser perfecto, tiene que ser pobre (espiritualmente pobre, se entiende)

* Agustín, hace 10 años, tuvo una visión contemplando un crucifijo: vio que Dios Padre, con un brazo, desde detrás de la cruz, abrazaba a su Hijo muriendo y, con el otro brazo, abrazaba a quienes le estaban matando. El recuerdo de esa gracia, que Dios quiso darle a Agustín hace 10 años en esa visión, todavía hoy emociona a Agustín; porque significa, con una sola y potente imagen, que Dios Padre nos ama por igual a todos sus hijos, a los buenos y a los malos, tanto a todos los hombres como a su propio Hijo; y es que Dios es Amor y Misericordia; esa es la verdadera naturaleza de Dios, totalmente increíble para nosotros los hombres.

Agustín se emocionó mucho al recordar aquella visión que tanto le ha enseñado sobre las verdaderas entrañas de Dios. Mientras la emoción le embargaba y le impedía hablar, yo me levanté (estaba en la primera fila, delante de él) y le abracé. Al final de la conferencia quisimos aplaudir a Agustín pero él no nos dejó, acallando nuestros aplausos: él es así de humilde, así de perfecto.

Luego nos fuimos todos a la Misa de las 19:00 horas, oficiada por el P. Gonzalo.

Tras la Misa volvimos al salón de actos de la parroquia, donde Agustín había dado su conferencia, y nos apretamos entre pecho y espalda unas pastas muy ricas que trajo Aída, acompañadas de unos refrescos. En suma, la conferencia fue uno de esos grandes regalos, una de esas gracias que el Padre nos da día sí y día también para nuestro refrigerio espiritual a través del Cuerpo de su Hijo hecho carne a través de la historia: la Iglesia.

Sea Dios bendito y alabado por los siglos de los siglos. No a nosotros, Señor, no a nosotros; sino a tu nombre da la Gloria. Amén

Jorge & Puri.