
Este año, en la Parroquia San Carlos Borromeo, se celebrará la misa en honor a Nuestra Señora de Coromoto el sábado 13 de septiembre de 2025 a las 20:30.
Será un momento especial para renovar la fe y compartir en comunidad esta historia que sigue tocando vidas.
Breve historia de la Coromoto
La Virgen de Coromoto: historia, fe y un milagro en miniatura
La historia de la Virgen de Coromoto es una de las manifestaciones marianas más impactantes y singulares del continente americano. A diferencia de otras apariciones, esta dejó una imagen tan pequeña como una huella dactilar, pero con un impacto espiritual que ha perdurado durante siglos. Fue declarada Patrona de Venezuela por el Papa Pío XII y su historia es un símbolo de conversión, fe y misterio.
Un encuentro en lo profundo de la selva
Todo comenzó en 1651, en las selvas del actual estado Portuguesa, en Venezuela. El cacique Coromoto, líder de los indígenas cospes, se encontraba con su esposa cuando se le apareció una mujer de belleza luminosa. Era la Virgen María, quien le pidió que él y toda su tribu se convirtieran al cristianismo y se bautizaran.
Conmovido, Coromoto compartió la experiencia con el encomendero de la zona, don Juan Sánchez, quien facilitó la instrucción religiosa y preparó a los indígenas para recibir el bautismo. Algunos aceptaron, pero el cacique se negó. A pesar de la impresión que le causó la aparición, se resistía a abandonar sus creencias ancestrales.
La segunda aparición y el milagro de la imagen
El 8 de septiembre de 1652, la Virgen se apareció nuevamente, esta vez dentro de la choza del cacique. Coromoto, en un arrebato de ira, intentó atraparla con su mano. En ese instante, la figura desapareció, dejando en su palma una diminuta imagen. Atónito, el cacique salió huyendo y se internó en la selva.
Allí fue mordido por una serpiente venenosa. Grave y cercano a la muerte, regresó a Guanare implorando el bautismo. Fue bautizado con el nombre de Ángel Custodio. Contra todo pronóstico, sobrevivió, y su vida dio un giro radical. Se convirtió en un promotor de la fe cristiana entre su pueblo y logró que muchos otros cospes aceptaran el bautismo. Murió tiempo después como cristiano convencido.
Una reliquia sin explicación científica
La imagen dejada por la Virgen fue llevada en 1654 a la iglesia de Guanare. En 1987 fue colocada en el pedestal de la imagen de madera que hoy preside el Santuario Nacional de Nuestra Señora de Coromoto. En 1996, el Papa Juan Pablo II la coronó solemnemente durante su visita a Venezuela.
En 2017, expertos iniciaron un proceso de restauración y análisis científico de la reliquia. Los hallazgos fueron sorprendentes y, hasta hoy, no tienen explicación lógica:
- El relicario estaba herméticamente sellado y no podía abrirse. Sin embargo, cuando un sacerdote lo intentó, se abrió sin herramientas.
- La imagen estaba pegada al vidrio, pero comenzó a despegarse sola, sin que se aplicaran productos químicos ni se tocara directamente.
- Mientras todo el entorno del relicario estaba contaminado con acidez, la imagen mantenía un pH neutro.
- La restauración se proyectó para varias semanas, pero en solo seis días comenzó un proceso de autorrestauración. Partes perdidas de la imagen comenzaron a completarse por sí solas.
- El fenómeno continúa, revelando nuevos detalles cada vez que se analiza bajo microscopios de alta resolución.
Una imagen con detalles imposibles
La imagen mide apenas 27 x 22 mm. Está hecha de un material fibroso similar al pergamino. La tinta no penetra el soporte, sino que parece flotar sobre él. El rostro de la Virgen muestra a una joven sonriente, de rasgos finos, serenos y delicados. Lleva un penacho indígena como corona, y el fondo de la imagen muestra el interior de una choza, con columnas tejidas en cestería tradicional.
Uno de los hallazgos más desconcertantes se encuentra en los ojos de la imagen. En el ojo izquierdo se distingue un iris, un cristalino y una retina, además de reflejar una figura humana. En el ojo derecho se encontraron células epiteliales vivas, propias de un ojo humano real. La ciencia no ha podido explicar cómo esto es posible en un objeto tan antiguo y pequeño.
En una etapa posterior de la restauración, apareció el rostro del Niño Jesús. Lo más asombroso es que dicho rostro no está hecho de tela ni pintura, sino de tejido humano.
Dos manifestaciones únicas en el mundo
La historia de la Virgen de Coromoto comparte una particularidad con la aparición de la Virgen de Guadalupe en México: ambas dejaron una imagen milagrosa. En Guadalupe, se trata de una gran tilma; en Coromoto, de una imagen minúscula. Son las únicas dos ocasiones documentadas en las que la Virgen ha dejado una representación física de símisma, sin intervención artística humana.
Fe viva y celebración actual
Esta historia no es solo patrimonio de Venezuela. Es una manifestación que habla de fe profunda, de conversión sincera y de un amor maternal que busca a sus hijos hasta en lo más remoto de la selva. La Virgen de Coromoto representa ese vínculo entre el cielo y la tierra que permanece vivo en la memoria y el corazón de quienes creen.